Un ejercicio para mejorar la gestión de tus operaciones de trading

Básicamente tenemos cuatro formas de gestionar una posición: que nos salte el stop, salirnos cuando el mercado alcanzó un objetivo predeterminado (salida digital), salirnos cuando el mercado nos lo dice (salida técnica)  o salirnos cuando la situación se enturbia y no lo vemos claro (salida a no perder).

Luego podemos mezclar estrategias,  por ejemplo salirnos de forma digital con un cierto recorrido y gestionar el resto técnicamente, o añadir posiciones a medida que el precio avanza a nuestro favor (piramidar), o liquidar lotes parcialmente para “asegurar” ganancias.  Pero más allá de  estas combinaciones (u otras que se podrían plantear) nos quedaremos con las cuatro iniciales.

La primera, que nos salte el stop, no tiene ningún mérito, cualquiera lo podría hacer. Salirnos de forma digital, ídem. El problema lo tenemos con las otras dos: salirnos “cuando el mercado nos lo dice” y salirnos “cuando no lo vemos claro” . Ambas son fáciles de decir, pero no tanto de hacer, ya que dependen de: 1/ la información que nos transmite el propio mercado (que según el enfoque de análisis que utilicemos tendrá un significado u otro)  y 2/ la forma que tenemos de traducir esa información, con nuestros sesgos emocionales, miedos, egos e incertidumbres.

Con la primera variable nos referimos a, por ejemplo,  salirnos cuando el volumen  repunta de forma llamativa. Sabemos, por las ideas de Precio & Volumen,  que después de cada pico de volumen podría venir una corrección, por lo tanto ¿por qué no salirnos en ese climax tendencial?. Otro criterio, perfectamente válido aunque a mi no me guste, podría ser salirse cuando el precio rompe una media móvil. U otro, cuando se pierde un mínimo/máximo creciente/decreciente. Todos estos, y otros muchos, son, a priori, criterios perfectamente válidos para justificar el cierre de una operación.

Pero luego tenemos la segunda variable, el cómo traducimos esa información. Aunque sepamos teóricamente cual es el criterio de salida que tenemos  seguir,  está el cómo realmente lo hacemos. Por ejemplo, estas dentro de mercado, has visto el repunte del volumen, sabes que deberías salirte, pero aguantas más de la cuenta y al final el mercado te saca con menos beneficio del que podrías haber conseguido. O lo contrario, estas dentro, ves el repunte del volumen, te sales rápidamente y luego ves como el mercado, lejos de darse la vuelta, experimenta el mayor desarrollo del día.

Todas estas diferentes decisiones que podemos tomar (y que en principio están basadas en un mismo hecho objetivo, el repunte del volumen),  tienen un denominador común: nuestra cabeza,  la cual interpretará la realidad en función de parámetros tan subjetivos como nuestras expectativas,  nuestras experiencias, miedos, avaricias, egos, etc.

Por ejemplo, si acabamos de perder una operación (o estamos en mitad de una racha negativa), las “ganas por recuperar” podrían llevarnos a aguantar demasiado una nueva operación. O lo contrario, si estamos en una buena racha podemos sufrir el vértigo del éxito y cerrar precipitadamente. La clave para tomar buenas decisiones estará  en tratar de mejorar la capacidad para analizar el gráfico con desapego, tranquilidad y confianza. Sobre todo confianza porque sin confianza somos carne de cañón y cada decisión que tomemos parecerá ser siempre la equivocada.

Hay mucha gente que tiene un conocimiento muy elevado cómo funciona el mercado pero fallan en la confianza y no terminan de gestionar bien sus operaciones. Lógicamente, esto hay que trabajarlo y una buena forma, tal vez, sería la siguiente:

Créate una hoja Excel, y en ella apunta todas las operaciones que hagas durante un periodo de tiempo relevante, anotando los siguientes tres parámetros:

1. El objetivo teórico que estimaste que podía tener tu “trade” antes ejecutarlo.

2. El resultado que finalmente obtuviste. Y

3. El recorrido final que realmente tuvo el movimiento.

Excel

 

 

 

 

Si fuésemos dioses del universo, esas tres variables deberían siempre coincidir. Es decir, me planteo que el movimiento medirá 10 puntos , me salgo exactamente en esos 10 puntos y el mercado  se gira en esos 10 puntos.  Obviamente esto es imposible, pero en la medida que mis resultados se acerquen a este ideal mejor trader me podría considerar.

Enfrentemos estas tres variables y respondamos a las siguientes preguntas:

1. ¿Cómo de bien (o mal) interpreto el mercado?.

Si relaciono la variable “objetivo teórico” Vs “recorrido real“, puedo hacerme una idea de cómo interpreto el mercado, más allá de si  soy capaz de traducirlo en beneficios.

Por ejemplo, si antes de abrir una operación me  planteo que el recorrido será de 10 puntos y el mercado termina haciendo esos 10 puntos, mi análisis habrá sido perfecto, independientemente de cuanto saque. Esto sería una concordancia del 100%. Si el porcentaje está por debajo, mis análisis tienden a ser conservadores. Y si es mayor, demasiado presuntuosos.

2. ¿Qué grado de seguridad tengo gestionando mis operaciones? 

Ahora enfrento “Mi resultado real” Vs “Objetivo teórico“- Por ejemplo, si mi objetivo inicial era de 10 puntos pero me salí con sólo 2 (el 20% del recorrido),  indicaría que no confiaba demasiado en mis propios vaticinios. Sin embargo, cuanto más cerca del 100%, indicaría seguridad gestionado las operaciones.

3. ¿Cómo de excelente soy gestionando operaciones?.

 

excelencia

 

 

 

 

 

 

Ahora enfrentamos “Mi resultado real” Vs “Recorrido real del precio“. Ahora pretendemos averiguar lo excelentes que somos operando. Si la relación fuese del 100% implicaría que siempre nos salimos en el último tick del movimiento, algo completamente imposible, obviamente. En nuestro estilo de operativa, aspiramos, en términos generales y siendo conservadores,  a porcentajes de entre el 40-60% del recorrido real del precio.

Matriz “Yo y el mercado”.

Hay un último  enfoque que podemos estudiar y es la matriz “yo y el mercado”. Aquí vamos a enfrentar dos realidades, por una parte lo que hace el mercado cuando abrimos una posición y por otra, lo que hacemos nosotros ante ese hecho.

Básicamente, el mercado puede hacer 4 cosas:

1. Darse la vuelta en dirección a nuestro stop.

2. Llegar hasta casi la misma distancia de nuestro stop (1R), en sentido positivo, y luego darse la vuelta hasta nuestro stop.

3. Llegar hasta 2 veces la distancia de nuestro stop (2R) y luego darse la vuelta hasta nuestro stop.

4. Pasar de los 2 veces el riesgo asumido (+2R) y luego darse la vuelta hasta nuestro stop.

Matriz

Si el mercado se gira inmediatamente a perder, lo único que podemos hacer es llorar, patalear y darle algún golpe a la mesa, pero nada más.

Si hace lo segundo, podemos, o salirnos a no perder (1R) o que nos salte el stop.

Si sucede lo tercero, tememos tres alternativas: cerrar con un beneficio de entre 1 y 2 veces nuestro riesgo (1-2R), salirnos con un beneficio de 1R o que nos salte el stop.

Y si sucede lo cuarto podemos: salirnos con un beneficio de +2 veces nuestro riesgo, salirnos entre 1 y 2 veces nuestro riesgo, salirnos a no perder o que nos salte el stop.

Lo que estamos intentando visualizar son dos cosas: cómo bien elegimos las operacionesy cómo las gestionamos. Si el 100% estuviese en la primera casilla de arriba a la izquierda querría decir que somos malísimos. Y si el 100% estuviesen en la parte abajo a la derecha seríamos la repera.

Esta hoja Excel se la facilito a los alumnos de Precio & Volumen para que trabajen su confianza y el feedBack es bastante interesante. No digo que esta sea ni la única ni la mejor forma de ganar en confianza, pero puede ayudar. En cualquier caso, para que tenga sentido hay que rellenar los datos con rigor y sentido común, si no no serviría de nada.

Espero que te haya sido de ayuda.

 

 

 

 

 

 

 

By | 2016-12-11T13:30:26+01:00 junio 3rd, 2015|Blog|Comentarios desactivados en Un ejercicio para mejorar la gestión de tus operaciones de trading