Sobre la utilidad del volumen. Réplica al artículo de José Luis Cárpatos.

Hace un par de días me pasaron el siguiente artículo de Estrategias de Inversión sobre unas declaraciones de José Luis Cárpatos donde criticaba, en cierta forma, la utilidad del volumen en los últimos años como elemento de confirmación, sugiriendo que éste, el volumen, “había dejado de ser un indicador realmente fiable en las operaciones de los traders“. El artículo en cuestión es el siguiente:

http://www.estrategiasdeinversion.com/invertir-corto/analisis/manos-fuertes-ya-no-tienen-suficiente-carne-gacela-para-comer-320796

Bien, antes de exponer mi reflexión sobre dicho artículo me gustaría dejar clara mi máxima admiración y respeto al Sr. Cárpatos. Para quien no lo conozca, hablamos de uno de los máximos exponentes de nuestro país en el ámbito de las finanzas y de la especulación financiera, con una trayectoria profesional que nadie debería poner en duda. Cárpatos es autor del best seller “Leones contra Gacelas”, un clásico que, en mi opinión, todo buen especulador debería tener en su biblioteca. Además es Gestor de carteras con GPM Broker, colaborador en varios medios de comunicación y Director de formación en Estrategias de Inversión. Pero su experiencia no se limita a esto. Cárpatos, además,  fue profesor en Universidades como la Politécnica de Valencia y la de Oviedo además de dirigir durante años una de las páginas webs más visitadas de España y que todos recordamos con mucho cariño: SerenityMarkets.com Es decir, hablamos  de alguien que habla desde el conocimiento y con una visión contextual de la Industria financiera de un valor incalculable que a muchos ya nos gustaría tener.

También me gustaría decir que el artículo no está escrito por el propio Cárpatos, sino que es un artículo de redacción donde se recoge la opinión dada por Cárpatos en el último taller práctico (Trading Room) impartido para los suscriptores de esa misma revista. Taller que por desgracia no he podido ver porque no soy suscriptor y por lo tanto desconozco si tiene matices importantes que debería tener en cuenta.

Además, me gustaría destacar que yo mismo he colaborado con Estrategias de Inversión en alguna ocasión, por ejemplo dando contenido a un mini curso de Teoría de Elliott que ofrecen para sus suscriptores dentro de su academia virtual. Por lo tanto, espero que se entienda que este artículo no está escrito desde la arrogancia, sino desde el máximo respeto tanto a Cárpatos como a Estrategias de Inversión y con el único objetivo de compartir nuestro punto de vista sobre la utilidad – o no – del volumen, que es el indicador en el que estamos especializados y donde pienso que algo podemos aportar. Obviamente, y vaya por delante, no pretendo trasladar la imagen de que el volumen sea el Santo Grial, o el único método para buscarle ventajas al mercado, ni mucho menos, pero si que es un indicador que junto al precio proporciona una información que consideramos esencial para detectar donde se puede haber posicionado la oferta y la demanda y cual es el lado que más presiona.

Dicho esto y ya entrando en materia, hay cosas que Cárpatos dice con respecto al volumen en las que sí estoy de acuerdo. Pero vayamos por partes. La principal crítica que Cárpatos hace es una crítica muy habitual entre los detractores del volumen, y que efectivamente parece tener tintes de realidad si nos atenemos a lo que la teoría del análisis técnico nos ha transmitido en los últimos años con respecto al volumen. La teoría dice que un movimiento tendencial, para que sea sano y duradero, debería tener un aumento de volumen en los movimientos a favor de la tendencia (como síntoma de que la demanda supera a la oferta – en las tendencias alcistas; o de que la oferta supera a la demanda – en las tendencias bajistas) y disminuir en las correcciones. Entonces, ¿cómo es que esto en la práctica no siempre sucede?.

Cárpatos concretamente afirma, según el artículo, que:

Hemos adoptado una especie de dogma que cuando un índice sube, intentamos ver que tenga mucho volumen en la subida y consideramos que se trata de una subida creíble y ahora ya esto no funciona. La simetría del mercado es demasiado fuerte como para sostener esta afirmación”. 

Y es que Cárpatos tiene razón. En la teoría,  por ejemplo John Murphy, autor de ”análisis técnico de los mercados financieros” publicado en 1999, afirmó a este respecto que:

“Si el volumen y el interés abierto están aumentando, es probable que la tendencia de precios actual continúe en la dirección que tiene. Pero si….están disminuyendo, la acción se puede entender como una advertencia de que la actual tendencia de precios puede estar llegando a su fin”. (Murphy, “Análisis técnico de los mercados financieros, pag. 189)

Más tarde amplía diciendo que: 

“…el volumen debería aumentar en la dirección de la tendencia actual de los precios. En una tendencia al alza, el volumen debería ser mayor a medida que los precios suben y debería disminuir cuando los precios bajan. Mientras este patrón continúe, se dice que el volumen confirma la tendencia de los precios”. (Murphy, “Análisis técnico de los mercados financieros, pag. 190)

Pero Murphy no es el único. Edward Magee en 1948 publicó “Technical Analysis of Stock Trends” otro de los grandes clásicos de la especulación financiera, “la biblia del análisis técnico” para muchos, y que también va en esa línea cuando dice que:

“El volumen confirma la tendencia. Estas palabras que seguro habrá escuchado en muchas ocasiones con un ritual de solemnidad, es la forma coloquial de decir que la actividad de negociación (el volumen) tiende a expandirse (aumentar) a medida que los precios se mueven en la dirección de la tendencia Primaria que prevalece”. 

Esto ha provocado que en el acervo popular de la especulación financiera se haya sedimentado en el subconsciente colectivo una idea sobre el volumen que no es del todo correcta, idea que la realidad por si sola ya se encarga de desmentir cada vez que tiene ocasión.  No olvidemos que la mayoría de los libros de análisis técnico que se han editado en los últimos años son un mal “Copia y Pega” de clásicos como el de Murphy o el de Maggie. Pero como decía, la realidad se encarga de poner cada cosa en su sítio. El propio Cárpatos hace mención a un estudio de Bespoke Investment que afirma que la subida del S&P 500 entre 2009 y 2013, en su mayor parte se produjo en días de bajo volumen. Y no le falta razón. En la imagen 1 podemos ver la evolución del miniSP en este periodo y observar con meridiana claridad como, efectivamente, en los rallies alcistas etiquetados como rally 1, rally 2 y rally 3 es cuando menor volumen se negocia en términos relativos; y en las correcciones justo lo contrario: cuando mayor volumen se negocia; es decir, lo contrario a lo que Murphy y John Magee trataron de contarnos.

MiniSP

(Imagen 1)

En la imagen 2 puede ver cuantificada esta misma idea. Fíjese como el volumen promedio ,en los tres periodos tendenciales, llega a ser de hasta un 30% menor que en los periodos correctivos.

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Es decir, Efectivamente la crítica de Cárpatos parece lícita , pero ¿realmente nos debería extrañar que el precio sea capaz de desplazarse de forma tendencial sin mucho aumento del volumen? ¿Hasta que punto este hecho invalida o refuerza la utilidad del volumen como elemento de análisis incluso en gráficos diarios?.

Para empezar es importante entender la ley de la oferta y la demanda que nos dice que para que un activo suba, la demanda tiene que ser superior a la oferta; y para que baje, la oferta tiene que ser superior a la demanda. Creo que hasta aquí todos estamos de acuerdo. Ahora la pregunta es, ¿qué tiene que ver el volumen en el nivel de oferta y demanda existente en un momento dado? En principio, nada. Si lo piensa, el volumen sólo representa el número de transacciones comerciales que se producen en un periodo determinado, y por lo tanto en cada transacción siempre habrá el mismo número de compras que de ventas. Es decir, una compra y una venta. Así de simple. Así que para entender la utilidad del volumen a la hora de detectar los desequilibrios de oferta y demanda hay que observar la acción del mercado en términos de procesos de acumulación y distribución, procesos que ya Charles Dow describió a finales del siglo XIX en sus artículos en el Wall Street Jounal (y divulgados con posterioridad por Nelson y Hamilton).

Estos procesos son campañas orquestadas por los inversores profesionales que, de forma más o menos coordinada, van acaparando los activos de los no-profesionales de forma gradual hasta que la oferta deja de presionar, síntoma de que ya no hay nadie más vendiendo. En ese instante, por ausencia de oferta, los precios empezarán a subir dándole los primeros réditos a los profesionales que perpetraron la campaña de acumulación en los mínimos de mercado. Una vez los precios estén lo suficientemente altos para los profesionales, tratarán de atraer al público para que estos les sirvan de contrapartida y compren sus últimos activos que ellos adquirieron en los mínimos en un proceso denominado de distribución. Una vez que este proceso está completado y ya no hay más demanda interesada en el valor, el precio empezará a caer por una simple cuestión de ausencia de demanda y produciendo así una nueva fase bajista del mercado.

Obviamente esta romántica explicación del funcionamiento de los mercados financieros podía ser muy precisa hace mas de cien años en la América de Dow, pero hoy, efectivamente, la realidad es un poco más compleja, tal y como nos sugiere el propio Cárpatos en el artículo:

En los años 50, los institucionales solo tenían el 7% de la capitalización del NYSE, es decir, estaba dominado por los particulares . En los 70 ese porcentaje había subido hasta el 28% y en el 90 hasta el 41%. Hoy en día las manos fuertes controlan el 70% del mercado. Es decir, las manos fuertes ya no tienen suficiente carne de gacela para comer y se comen entre ellos. Hay leones que comen leones. Y además están las máquinas y los diferentes mercados en los que hoy en día se puede negociar la misma acción. Leones mecánicos que se comen a los de carne y hueso

En todo caso, y hasta donde quiero llegar, es que para que el precio fluctúe por Ley de Oferta y demanda –  y que el volumen nos pueda ser de utilidad –  nos es indiferente si los Mercados hoy son más o menos complejos que en tiempos de Dow. Los procesos de acumulación o distribución (o desequilibrios de la oferta o la demanda, como quiera usted llamarlo) siguen estando en la base del movimiento de los precios. Es decir, el precio de un activo sólo subirá si la demanda es superior a la oferta, y esto se producirá, primero, cuando la demanda haya absorbido a toda la oferta negociada a ciertos niveles de precios (acumulación), y segundo, cuando la oferta se quede exhausta a esos niveles de precios lo que provocará el ascenso de los precios hasta un nivel donde vuelva a encontrar suficiente oferta capaz de detener la subida. Y el precio bajará si la oferta es superior a la demanda, y esto se producirá, primero, cuando la oferta absorba a toda la demanda situada en determinados precios de cotización (distribución) y luego, segundo, cuando la demanda se quede exhausta y deje de presionar. En ese instante el precio caerá por ausencia de demanda hasta un nivel de precios donde aparezca de nuevo demanda suficiente como para parar la caída.

¿Y el volumen?, ¿qué reflejo puede tener en estos procesos de acumulación/distribución y de retirara (extenuación) de la oferta y la demanda? Pues muy fácil: aumentará cuando se produzcan esos procesos de acumulación y distribución (mucha actividad de compraventa en determinados niveles de precio) y disminuirá considerablemente en los periodos donde la presión contraria (la oferta después de un proceso de acumulación o la demanda después de un proceso de distribución) se haya quedado exhausta y desaparezca del mercado. Precisamente será esa falta de volumen la que nos advierta que una de estas dos variables ha dejado de presionar y el movimiento tendencial (ya sea alcista o bajista según el caso) está a punto de iniciarse.

Un buen ejemplo para explicar el fenómeno de la acumulación o distribución y de la retirada posterior del volumen, como síntoma de que la oferta o la demanda ya está exhausta, lo encontramos en el mercado inmobiliario español. Para mi éste es un muy buen ejemplo porque todos nosotros, en mayor o menor medida, hemos vivido muy de cerca el desplome de los precios de las viviendas desde el año 2008.

La imagen 3 muestra la evolución de los precios de las viviendas libres en España desde 2004 hasta 2014 (linea roja) y el numero de transacciones de compra venta de cada trimestre (volumen) (barras azules). Datos del Ministerio de Fomento. Si observa, el mayor volumen se produce en los años 2005 y 2006, en pleno pico de la burbuja. Lógico, fueron aquellos años cuando más casas se compraban y se vendían (distribución), hasta el momento en el que, por las circunstancias que sean, la demanda se quedó exhausta y nadie pudo seguir comprando casas a esos precios tan altos. ¿Qué sucedió entonces?. Que los precios de las viviendas se desplomaron sin que la actividad del volumen se incrementase. De hecho ocurrió justo lo contrario, como es lógico, la actividad de compra venta se situó en mínimos históricos precisamente porque no había demanda capaz de comprar pisos a esos niveles de precio, y si no hay demanda no se producirán muchos intercambios comerciales (no habrá mucho volumen) y el precio caerá. Simple ley de oferta y demanda.

Evolucion Precio Viviendas España

Entonces, ¿esto quiere decir que el volumen solo aumentará en los giros de mercado y que siempre disminuirá en los movimientos tendenciales?  No exactamente. Lo que acabo de explicar es perfectamente válido y real y nos ayuda a interpretar donde pueden producirse estos desequilibrios en la oferta y la demanda más significativos. No obstante, también es cierto que es saludable que el precio, a medida que avanza en su desarrollo tendencial, sobre todo cuando penetra zonas de soporte o de resistencia que suponen un obstáculo para su avance, lo haga con gestos que llamamos “de intención”  que se caracterizan por presentar rangos de precios relativamente anchos y volumen creciente a medida que penetra esas zonas de soporte o resistencia. La explicación es muy sencilla: en esas zonas de soporte o resistencia presumiblemente habrá una cantidad mayor de oferta o de demanda residual (también denominada flotante).  Si esa oferta o demanda residual es demasiado elevada podríamos encontrarnos ante un gesto de acumulación y distribución como los descritos anteriormente y ver un giro del precio. Pero si esa oferta o demanda residual es alta pero no lo suficientemente intensa como para quebrar la tendencia, veremos un aumento del volumen que nos sugerirá que esa oferta o demanda residual está siendo absorbida y que la tendencia sigue de momento intacta. Esto genera visualmente lo que la teoría si parecía querernos decir: que el volumen aumentará en los impulsos a favor de la tendencia y descenderá en las correcciones. Pero para ver esto lo normal es que tengamos que navegar a gráficos de dimensiones inferiores ya que esos movimientos de intención no deberían tener unos volúmenes extraordinarios y por lo tanto normalmente deberían pasar desapercibidos en gráficos de dimensión mayor.

En cualquier caso, son muchos los matices que se podrían comentar sobre el volumen que resulta imposible de explicar en un sólo artículo. Mi intención en todo caso, era tan solo la de tratar de poner un poco de sentido a esa idea, equivocada desde mi punto de vista, de que el volumen “no funciona porque vemos subidas en activos que se producen sin volumen”, tal y como afirmaba Cárpatos en el artículo. De todas formas, y aquí es donde meto la cuña comercial, si quiere aprender más sobre el volumen, le invito a que compre mi libro “El método Wyckoff” donde encontrará más cosillas que me he dejado en el tintero.

Antes de terminar, si me lo permitís, me gustaría repasar de forma muy rápida algunos de los últimos comentarios que Cárpatos hace en el artículo. Son estos:

Cárpatos:En los años 50, los institucionales solo tenían el 7% de la capitalización del NYSE, es decir, estaba dominado por los particulares . En los 70 ese porcentaje había subido hasta el 28% y en el 90 hasta el 41%. Hoy en día las manos fuertes controlan el 70% del mercado. “Es decir, las manos fuertes ya no tienen suficiente carne de gacela para comer y se comen entre ellos. Hay leones que comen leones”. “Y además están las máquinas y los diferentes mercados en los que hoy en día se puede negociar la misma acción. Leones mecánicos que se comen a los de carne y hueso”.

Mi opinión: Completamente de acuerdo. Es un hecho incontestable que los mercados son cada día más complejos y sería una gran arrogancia por mi parte decir que yo los entiendo a la perfección. No, y ya no es solo por la existencia de las Máquinas de alta frecuencia que no las entienden ni muchos en Wall Street, sino también por la proliferación de bolsas privadas o Dark Pools donde se negocian grandes paquetes de títulos a espaldas de la Industria. Si no recuerdo mal, esta actividad representa ya más del 15% del volumen negociado en todo el mundo. Y subiendo. Es decir, como dice Cárpatos “los leones mecánicos se comen entre ellos”, y los particulares somos pura anécdota dentro de todo este circo, pero eso no quita que el volumen que podemos ver en mercados organizados y en diferentes activos, puedan ser relevantes en términos de oferta y demanda, aunque solo sea por la actividad generada en los procesos de arbitraje. Y si eso es así los particulares siempre tendremos opción de analizar qué nos sugiere ese volumen y su interrelación en el precio, para así tratar de averiguar cual de las dos variables (oferta o demanda) es la que más presiona en un momento dado para tratar de posicionarnos en esa dirección.

Cárpatos: “Cuando aparecen los volúmenes más extremos no solo no confirman nada, sino que lo que nos están confirmando que se van a dar la vuelta en todos los casos”.

Mi opinión: Completamente de acuerdo. Esto es una de las cosas que he tratado de explicar en este artículo. Pero eso no implica que el volumen “no funcione”. Lo que implica es que hemos aprendido a leer de manera equivocada el volumen durante todos estos años.

Cárpatos: “En el intradía sí se puede y con bastante apoyo buscar los movimientos con volumen para confirmar  las tendencias intradía. No hay asimetrías, en una fuerte subida hay fuerte volumen y viceversa”.

Mi opinión: De acuerdo, pero con matices. Cárpatos parece que descarta la utilidad del volumen en gráficos mayores, y en eso no estoy de acuerdo. En gráficos mayores tendremos que buscar, sobre todo, volúmenes que nos sugieran gestos de acumulación y distribución y acostumbrarnos a que los movimientos tendenciales se sostendrán sin aumentos de volumen significativos, precisamente por esa falta de presión de la oferta o la demanda que hemos explicado. Pero eso no implica que no sea útil. En lo que si que estoy de acuerdo es que, en gráficos intradiarios, sobre todo en futuros sobre índices (que son los que yo trabajo) las ideas más clásicas del volumen son especialmente nobles y los movimientos de intención suelen ser una maravilla.

Cárpatos: “para confirmar una buena operación lo ideal es un volumen intermedio. Nunca un volumen extremo”,

Mi opinión: No estoy de acuerdo si a lo que se refiere es que picos muy altos de volumen no son interesantes ni útiles. En ese sentido lo que nosotros afirmamos es que los mejores activos son precisamente aquellos que son muy expresivos en términos de volumen. Es decir, aquellos que tienen periodos muy intensos de actividad y luego descensos muy pronunciados. Precisamente esta volatilidad es la que nos ayudará a identificar cuando se producen los gestos de acumulación y distribución y las ausencias de oferta y demanda. Sin embargo, si a lo que se refiere es que los movimientos de intención que si marcan la tendencia no han de tener un volumen excesivo, si que estoy de acuerdo. Efectivamente cuando el precio rompe un soporte o una resistencia en un intento de perpetuar la tendencia y se topa con oferta o demanda flotante, es bueno ver que el volumen se incrementa a medida que la zona se penetra. Sin embargo si ese volumen es muy elevado podría estar indicando que el nivel de oferta y demanda residual es demasiado intenso y la tendencia podría ver frustrado su movimiento. Tom Williams suele decir que al “Smart money do not like high volume on up bars”, es decir, a los profesionales no les gusta demasiado volumen en velas alcistas.

Nada más, como ven el artículo no ha sido una enmienda a la totalidad. Solo quería apuntar  algunas reflexiones sobre el volumen que creo interesantes para valorar su utilidad. Así que nada, espero que os haya gustado la lectura. Agradecer por supuesto a Cárpatos su gran labor divulgativa y espero que no se tome a mal esta humilde crítica constructiva a su opinión sobre el volumen. Mi intención es en todo caso construir un cierto debate sobre este tema con la ilusión de que en última instancia, aporte buenas ideas operativas a los lectores.

By | 2016-12-07T12:23:35+01:00 Junio 14th, 2016|Blog|Comentarios desactivados en Sobre la utilidad del volumen. Réplica al artículo de José Luis Cárpatos.